La memoria puede ser un laberinto y, a veces, también, una broma. En estos textos, Jesús Hernández recorre ambos extremos: lo cotidiano que roza lo absurdo, lo íntimo que se vuelve épico y los temores que, contados a tiempo, ya no muerden.
Por la desobediente ansiedad de narrar reúne escenas, pensamientos y desvaríos donde conviven navegantes sin rumbo, lobos sigilosos, ciudades que laten y recuerdos que se escapan. Con una voz cercana y luminosa, Hernández convierte cada fragmento en un pequeño mapa para entender -o al menos acompañar- las contradicciones de estar vivo.
Un libro para quienes encuentran en las palabras un refugio, una brújula o, simplemente, una forma de seguir adelante.